Salmón con Espárragos y Hongos

El salmón nace en el río y permanece en agua dulce mientras es pequeño. Cuando llega su juventud, baja hasta el mar , donde vive y llega a su madurez. Cuando se acerca la época de la reproducción, emprende el camino de vuelta, volviendo exactamente al lugar donde nació.

Es un viaje muy duro, varios kilómetros llenos de dificultades. Tiene que liberarse de las plantas acuáticas que lo tratan de retener. ¡Y si solo fuera eso!, lo peor es que el salmón se encuentra en el río a muchos peces, compañeros, que se dejan arrastrar por la corriente y que le dicen:
- “Ven con nosotros. En el mar se está muy bien. ¿Qué quieres hacer allá arriba?”.
Y otros le gritan:
- “¡No subas mas arriba: hay peces que te atacan!”.

Y así es. Mirando hacia delante, el salmón puede ver como hay salmones heridos por las mordeduras de otros depredadores acuáticos. Entonces comienza a dudar y piensa: “No puedo más. Me quedaré a descansar un rato allá, donde parece que el agua se remansa. Ya continuaré cuando haya recuperado las fuerzas.”

Pero, al mismo tiempo, escucha una voz interior que le empuja: “Salmón, ¡No te dejes llevar por lo comodidad, cumple tu designio! ¡continúa tu viaje con los compañeros que luchan a tu lado! O sigues río arriba o la corriente te arrastrará hacia abajo.” No hay otra alternativa: ¡O río arriba o hacia el mar!

Parece que los salmones no comen nada, una vez que han comenzado su ascensión río arriba. Solo el instinto les da fuerzas para luchar contra corriente. No todos llegan a la meta: muchos mueren exhaustos durante su titánico viaje.
Pero al llegar al lugar de su nacimiento, las hembras ponen los huevos y los machos los fertilizan. Ya pueden, agotados, morir: ellos si que han sido fecundos.

Nadar en contra corriente en la vida puede ser difícil, pero es el precio de la verdadera fecundidad cuando cumples con tu designio. ¿Qué experiencias de tu vida avalan esta afirmación? ¿Qué voces desde el exterior te están tentando ahora para que no luches? ¿Cuándo y cómo has escuchado la voz de tu interior que te invitaba a seguir adelante? Solo somos auténticamente fecundos si somos capaces de oírnos a nosotros mismos, como el salmón.




Ingredientes:

• 4-5 filetes de salmón con piel
• 2 cdas. de aceite de oliva divididas
• 3 dientes de ajo prensados
• 2 tz. de espárragos frescas picadas
• 1 tz. de champiñones en rodajas
• 1/4 tz. de caldo de miso o vegetales
• 1/2 tz. de leche de coco
• Sal y pimienta kosher al gusto

Procedimiento:

1. Enjuagar el pescado y secarlo con papel absorbente. Sazonar con sal y pimienta, y colocarlo en una bandeja para hornear.
2. Calentar 1 cda. de aceite en una sartén antiadherente grande a fuego medio. Agregar el salmón, con la piel hacia arriba y cocinar sin tocarlo por 4-5 minutos hasta que estén dorados.
3. Voltear suavemente los filetes del lado de la piel y continuar cocinando por 4-6 min. o hasta que estén bien cocidos y la piel crujiente. Una vez listos, reservar en un plato.
4. Calentar el aceite restante en la misma sartén a fuego medio-alto.
5. Agregar el ajo, cuando comience a dorar, agregar los champiñones y espárragos. Saltear hasta que estén ligeramente dorados y tiernos.
6. Agregar el miso y la leche de coco, sazonar con sal y pimienta, si es necesario.
7. Reducir a fuego bajo y dejar que hierva hasta que la salsa espese.
8. Regresar el salmón a la sartén y colocar encimar las verduras.

Comentarios

Trending