Frijoles Franceses

Los frijoles se originan en América Latina en dos orígenes geográficos: Mesoamérica y Los Andes, en México y América del Sur se domesticó de manera independiente hace aproximadamente 8,000 años. Pertenecen a la familia de las leguminosas, lo que conocemos como frijol es la semilla que se extrae de la vaina ya madura, pues la vaina tierna se llama ejote y normalmente se utiliza como verdura y guarnición.

Se consumía desde tiempos ancestrales. En náhuatl, se le llamaba etl o etle y era la base de la alimentación. Servía como objeto de tributo en diferentes rituales relacionados con la fertilidad. No ha dejado de sembrarse, únicamente se ha adaptado a la forma de cultivo requerida para hacer de esta leguminosa un producto más nutritivo.

Existen más de 70 variedades, las cuales reciben su nombre en función de su coloración o del lugar en donde se producen.

Por su alto contenido en proteína, es básico para la alimentación de la población; ocupa el segundo lugar en importancia después del maíz. Es muy saludable porque es una de las legumbres con menos contenido de grasa; tiene un bajo contenido de azúcar y destaca por su alto contenido de fibra; además, es rico en calcio y potasio, así como en antioxidantes.

En los últimos años, ha disminuido su consumo. Hace algunas décadas era de 19 kilos por persona al año, ahora es de sólo 9. El frijol y el maíz se han ido olvidando por las numerosas familias, quienes los reemplazan o le dan más importancia al consumo de proteínas de origen animal.




Ingredientes:

• 2 tz. de frijoles frescos
• 8 cebollas picadas
• 1/4 tz. de aceite
• 1 cdta. de bicarbonato
• 4 huevos
• 4 dátiles
• Sal y pimienta al gusto

Procedimiento:

1. Extender los frijoles sobre la mesa para seleccionar los rotos, decolorados o arrugados y eliminarlos.
2. Colocar los frijoles en un colador y enjuagar bien con agua fría durante 3 minutos aproximadamente.
3. En una olla grande sofreir las cebollas con el aceite a fuego medio, hasta que tomen un color caramelo oscuro sin dejarlos quemar, esto tarda por lo menos 20-30 minutos.
4. Llevar a ebullición a fuego medio-alto y agregar los huevos con cuidado.
5. Cubrir y cocinar a fuego lento hasta que los frijoles estén tiernos, aproximadamente 1 hora, agregando más agua caliente a medida que los frijoles absorben líquido.
6. Agregar sal, pimienta y los dátiles aproximadamente 15 minutos antes de completar la hora de cocción.
7. Servir caliente con arroz blanco.

Tips:

• Esta receta preparada en una cazuela de barro tiene un sabor y aroma particular, pero para quienes no tienen como yo, que la rompí, una olla gruesa es perfecta.
• Yo utilicé frijoles Fallon (son de vaina fucsia y semillas blancas con pintas moradas, escojo esas por su delicado sabor, pero se podrían usar cualquier otro tipo si son frescas mejor)
• Si no tienes dátiles puedes sustituirlos los papelón o un punto de miel.

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